Prados con pequeños agujeros, sumbido PSZZZ cerca a tu oido, se engarzan en el pelo y reboloten por la ciudad.

Cuando era pequeña estaba en el jardin los Osos Golosos y recuerdo que con mis compañeritos de clase hacíamos campeonatos de cucarrones... y los agarraba sin ningun temor o asco introduciendolos en la bolsa, nunca consegui ganar, pero me encantaba el final por que todos abriamos nuestros motines y una nube café zumbante nos envolvía.

Ahora si me vieran , me aterran , no soporto cogerlos con las manos me da impresión.
Bueno aunque cuando los veo patas arriba hago mi mayor esfuerzo y los volteo para que sigan su camino, me da mucha agonía verlos ahí con aquellas paticas suplicantes intentando recuperar su posición.