de regreso....despellejándome
No hay como regresar a casa despues de unas buenas vacaciones, ni se imaginan lo rosada que llegué, despellejándome dejando pedazos de piel rostizada por toda la casa. Todavía no acepto que esta raza irlandesa que la abuela me heredó no se broncea.
Recuerdo cuando por primera vez conocí el mar, tenia tres años y lo conocí con mi abuela Ines y mi tia Angela. Nunca olvidaré cuando vi esa inmensidad que se perdía ante mis ojos, era la piscina más grande que había visto, pero era oscura y salada (guacala, nadie me había dicho que era salada).
Fueron unas de las vacaciones más inolvidables de mi vida , porque nunca regrese con mi abuela a ese lugar .