Hasta que me ponga en paz con Jesús, José y María
No se pueden imaginar la noche de ayer, sudorosa, agitada. La abuela Inés me visitó pero no con bata blanca como lo suelen hacer las almas, usaba un vestido rojo y un chal claro, tenía sus labios rojos y se encontraba lista para ir a misa como todos los domingos a la iglesia de San Joaquín. Se me acerca y me dice:”sarita despierte mija, que nos vamos para la misa” y salte de esa cama impulsada pero no por el susto sino por que en realidad mi mamá vestía igual que ella y con el mismo propósito. No sé, creo que la abuela se me manifiesta o yo alucino con ella.
Bueno pero este no es el tema de hoy, se relaciona con el sueño, son los sonámbulos. Cómo manejarlos?
Regla número uno y que es del saber público: Nunca, pero nunca despertarlos, simplemente sueñan y sus neuronas transmiten a los miembros inferiores una ejecución pasiva.
Regla número dos: Rociar perfume que usa el sonámbulo o prender una vela o incienso (puede ser sandalo, canela,jazmin o el que usted prefiera) con algún aroma cálido para indicar el camino de regreso a la cama.
Y regla número tres: no lo toque, estimule sus sentidos como lo son el olor (lo mencioné anteriormente) o el oído. Cante, recite o cuente algo que le guste al afectado, pero en forma de susurro.