No se pueden imaginar la noche de ayer, sudorosa, agitada. La abuela Inés me visitó pero no con bata blanca como lo suelen hacer las almas, usaba un vestido rojo y un chal claro, tenía sus labios rojos y se encontraba lista para ir a misa como todos los domingos a la iglesia de San Joaquín. Se me acerca y me dice:”sarita despierte mija, que nos vamos para la misa” y salte de esa cama impulsada pero no por el susto sino por que en realidad mi mamá vestía igual que ella y con el mismo propósito. No sé, creo que la abuela se me manifiesta o yo alucino con ella.

Bueno pero este no es el tema de hoy, se relaciona con el sueño, son los sonámbulos. Cómo manejarlos?

Regla número uno y que es del saber público: Nunca, pero nunca despertarlos, simplemente sueñan y sus neuronas transmiten a los miembros inferiores una ejecución pasiva.

Regla número dos: Rociar perfume que usa el sonámbulo o prender una vela o incienso (puede ser sandalo, canela,jazmin o el que usted prefiera) con algún aroma cálido para indicar el camino de regreso a la cama.
Y regla número tres: no lo toque, estimule sus sentidos como lo son el olor (lo mencioné anteriormente) o el oído. Cante, recite o cuente algo que le guste al afectado, pero en forma de susurro.