Prados con pequeños agujeros, sumbido PSZZZ cerca a tu oido, se engarzan en el pelo y reboloten por la ciudad.
Cuando era pequeña estaba en el jardin los Osos Golosos y recuerdo que con mis compañeritos de clase hacíamos campeonatos de cucarrones... y los agarraba sin ningun temor o asco introduciendolos en la bolsa, nunca consegui ganar, pero me encantaba el final por que todos abriamos nuestros motines y una nube café zumbante nos envolvía.
Ahora si me vieran , me aterran , no soporto cogerlos con las manos me da impresión.
Bueno aunque cuando los veo patas arriba hago mi mayor esfuerzo y los volteo para que sigan su camino, me da mucha agonía verlos ahí con aquellas paticas suplicantes intentando recuperar su posición.
Este postre que puede sonar un poco exótico y no muy apetecible, lo probé hace poco en un restaurante precioso y muy íntimo El Anticuario.
Cuando mis amigos y yo terminamos nuestro platos , como es normal el chef que en este caso era el mismo mesero (qué atención¡¡¡) nos recomendó probar la especialidad de la casa y la verdad cuando escuchamos el nombre todos nos miramos, almojabana??? y nos quedamos en silencio indecisos y un poco apenados pues el Sr. Chef con su amable insistencia nos ofreció de nuevo el plato, hasta que mi amigo C. que es bastante exótico en sus gustos (para todo, no solo en la comida) se lanzó a decir: si, señor traigame uno y nosotra (A. y yo) acertamos a decir: no, gracias.
Al llegar el Chef con un pequeño plato vimos un pedazo de torta acaramelada bañada en almibar de panela, tenía un aspecto que definitivamente nunca me imagine cuando escuche flan de almojábana.
En mi boca se deslizo una textura blanda, suave y caliente que al combinarse con la panela resultaba perfecto, no es empalagoso y el sabor muy original.
La escena final de esta historia es un poco triste pues los tres comensales terminamos mirandonos y buscando con nuestras cucharitas quien sería el que monopolizaría aquella exquisites.
Pd: estaré buscando la receta y si alguien la sabe no dude en comentarmela.
Si quieres visitar el Restaurante queda en la Cra 3 con Calle 9 en La Candelaria, Bogotá, Colombia.
No tengo fotografias de este viaje, pero imagenes en mi cabeza que recuerdan con exactitud lo increible de este lugar.
El paisaje gris:cielo,arena,lluvia y mar.
Olor: humedo a vegetación, selvático.
Bichos: cucarachas inmensas en los baños de madera , cangrejos en la playa que corrían a refugiarse en los pequeños huecos en la arena cuando intentaba atraparlos, hormigas rojas que picaron mi cuerpo en una expedición a conocer las cascadas.
Comida: pequeños pescaditos comestibles que parecen larvas, no muy agradables pero que al fritarlos son exquisitos.
La cocinera : una mujer negra inmensa, graciosa, jovial que me hacia comer de todo que nos invitó a su casa de paredes forradas en papel periódico y puertas de bolsas de plástico.
Las fiestas: en las noches el plan era hacer una fogata y cantar y la polvora eran unos frutos secos que al echarlos en la fogata explotaban y producían muchas chispitas rojas que invadian el lugar.
La avioneta: viaje turbulento , pero muy divertido.
Esta es la primera de las primeras veces. Me explico.Mi primera foto polaroid de mi primera vez en el mar.
En Cartagena.
1986
Mi abuela Ines y mi tia Angela.
Vestido de baño rojo con lazo blanco y un profundo escote que ya no usaría.
Ardor en los ojos y una libra de sal en mi boca.
Alineando mis dedos para empezar a escribirte esta carta se nota a leguas que no se por donde iniciar.
No se como empezó, no mentiras si sé cómo, cuando me limpiaste la boca con la servilleta pues tenia restos de azúcar en mi labio superior y llegó tu mano que exhalaba loción y me tocó, creo que ahí fue el instante en que mi estómago, mi corazón, mis pulmones, riñones y todas la vísceras hicieron “clic” al unísono provocándome un gran estornudo que hizo que te alejaras y me miraras con horror y preocupación. Perdón, por lo del estornudo y por esta declaración que se torna cada vez más tediosa.
Después tú hiciste todo tan fácil que no entiendo cómo llegue hasta este punto: sin alma y con mi yo extraviado. Pero no, no es tu culpa, fue mía por que me deje envolver en tu risita, tus jueguitos, tus estupideces tan inteligentes y tus sonidos corporales tanto los voluntarios, como los involuntarios.
Bueno pues, como decirte que tú eres el protagonista de mi historia, que el director de casting ( el jefe ,en estos casos de amor) te aprobó al decir “mi ranita preciosa” seguida de una sonrisita a medio hacer y echada hacia un lado adornada por tu cicatriz. Bueno y ya cuando empezamos a hablar sobre tu personaje principal en esta historia, a ti te encanto aunque al principio no tenías mucha experiencia pero al final resultaste todo un galán. Cómo será tu acogida que ahora tus fans desean que tú también seas el protagonista de sus historias, tal vez creo que es el momento de diversificarte, no?
Bueno pero eso es tema de otra, tu estas aquí en las llemas de mis dedos para describiste todo lo que tengo para ti. Bueno, ahora debe escribirse que tenía. Tenía: dos perros cejones uno café y otro blanco, toda una cava de oporto (como el pueblo que te gusta) o del vino tinto que prefieras, una finca en la cima de una montaña en … (el lugar lo escoges tú, frío obviamente) acompañada de una vaca Golstein y de un corral con muchas gallinas para que comas huevos hasta la saciedad, ahh se me había olvidado un cafetal , aunque solo podrás tomar tres cafecitos, no mas¡¡¡; bueno tendrá todas las comodidades tecnológicas como tu café internet pero con banda ancha, sí en la cima de la montaña no te me asustes; también la compañía de una mujer que tiene la misión de hacerte feliz y que es la que se hizo para ti, con todas las instrucciones pertinentes y si en algún momento se te vuelve incontrolable resetéala con un beso en los labios.
Tengo gripa: moqueadera, estornudadera, ojos llorosos y hablado costipado.Y para esta típica enfermedad no hay como una típica aguapanela hirviendo con naranja y miel.
En Bogotá se toma mucho esta bebida con almojabana y queso en las cafeterías o también la aguapanela callejera que normalmente la encuentras después de haber caído un torrencial aguacero en la ciudad, donde las calles se encuentran humedas y enlagunadas. Las carretas de aguapanela o de agua aromática salen a perfumar y calentar el invierno bogotano y también a ambientar las charlas y acompañar las esperas.
Llueve ahora en Bogotá.
N. es un hombre de 49 años. Un día se encontraba meditando sobre sí mismo y se preguntó ¿ por qué él era tan feliz? si no tenía dinero, ni mujeres y no se consideraba atractivo. Y él mismo se respondió pues porque Dios le endulzaba la vida como la miel.
Al día siguiente al despertar N. acostumbraba a tomarse un café bien oscuro y al empezar a prepararlo una abeja, solo una, empezó a rondar su boca durante algunos segundos y después se alejó. N.sonrió y pensó son cariños de Dios.